La agrupación mexicana cerró su gira ‘Generación RBD 2005’ en Ecuador, el domingo pasado. La banda ofreció cuatro conciertos, entre Cuenca, Quito (2) y Guayaquil.
“Llamada nùmero uno para RBD” era el anuncio por altoparlantes, a las 18h10 del domingo pasado, para quienes llevaban poco más de una hora dentro del estadio Modelo. Y el griterío de unas 15 mil personas entre niños (acompañados por sus padres), adolescentes y “veinteañeros” fue inmediato.
Cada uno con una forma diferente de identificarse con Anahí Puente, Dulce María Espinoza, Mayté Perroni, Alfonso Herrera, Christopher Uckerman y José Christian Chávez, los integrantes de la agrupación mexicana, que entre el viernes y domingo pasados, desataron euforia entre sus seguidores en Cuenca, Quito y Guayaquil, donde ofrecieron cuatro conciertos.
Una euforia o más bien un fenómeno de moda, pues han causado el mismo efecto en El Salvador, Puerto Rico y otros países que visitaron con su gira Generación RBD, según los portales de internet.
“Yo vengo por todo el grupo porque son chicos sencillos, que tienen mucha frescura y se identifican mucho con nosotros los jóvenes. Ellos se muestran tal como son y como somos”, es el razonamiento de Bárbara Mejía, de 22 años, quien hizo fila desde las 16h00 para ingresar a cancha.
Vanessa Brito (21) acudió para conocer a Christopher, su integrante favorito. También Andrés Sánchez (16), admirador de Anahí; Hilda Gellibert (14), quien vistió el uniforme colegial que los RBD usan en la telenovela ‘Rebelde’ y miles de personas más.
A las 18h20, el anuncio se volvió a escuchar pero los RBD no salían. Diez minutos después, con el tercer llamado, las cuatro pantallas que estaban en el escenario de unos 40 metros de largo con una pasarela, proyectaron imágenes del Papa Juan Pablo II, Dalai Lama y otros personajes.
Seguidamente, entre los acordes de la canción Rebelde, se levantó un telón transparente que dejaba ver a los integrantes de RBD, cobijados con una bandera de Ecuador.
Así empezó el concierto. Después de Rebelde, le siguieron las canciones Otro día que va y Santa no soy, mientras las pantallas mostraban escenas de la gira en otros países.
A continuación, el grupo interpretó un mosaico de adaptaciones entre ellas Me enamoré de un fan, de Flans; Yo no sé si es amor, Ámame hasta los dientes, Baile del salto, de Timbiriche, Me vale, de Maná y Grease lithning, de John Travolta, que cambiaron su coro por “soy rebelde”.
La energía de los mexicanos parecía no tener límites, corrían de un lado a otro, se cambiaron de ropa tres veces sin detener el show e incluso, durante la canción Sálvame, simularon tocar los instrumentos que minutos antes llevaban los músicos de la banda de apoyo, mientras el público les lanzaba camisetas, peluches y hasta una chompa.
Anahí y Alfonso fueron quienes más interactuaron con sus seguidores. Este último jugó con la filmadora que le quitó a un camarógrafo de televisión.
A las 19h50, RBD amagó con terminar el show con Un poco de tu amor, pero con el “otra, otra” del público, interpretaron Cinco minutos, Aún hay algo de amor y Nuestro amor, tema con el que finalizó el concierto a las 20h00.